viernes, 10 de abril de 2015

Tres formas de cariño

Personalmente me considero una persona cariñosa, me gusta mucho demostrar mi afecto hacia las personas que quiero, pero de vez en cuando yo también necesito que me den un poco de cariño. Esta es la historia de como ocasionalmente recibo cariño de tres formas diferentes. Resulta que yo tengo tres perros que me confortan cuando los necesito. Cada uno de ellos me da afecto a su propia manera, pues cada uno es muy diferente del otro. Les explico.

El primer perro lo tengo desde hace mucho tiempo, y siempre ha sido mi mejor amigo; siempre está ahí cuando lo necesito así como yo procuro estar ahí cuando él me necesita. Nunca pensé quererlo tanto como hasta ahora, pero simplemente no puedo evitar adorarlo tanto.

El segundo perro es bastante egoísta, sólo me busca cuando quiere, y una vez que obtiene lo que necesita de mi, se desaparece por un buen tiempo, y cuando yo lo necesito se hace el difícil de localizar. Muchos no entenderían el por qué lo conservo. Lo que sucede es que las pocas veces que me regala un poco de su tiempo, lo hace valer muy bien, además, sigue siendo mi amigo y me preocupo por él.

El tercer perro es bastante cariñoso. Él me había estado buscando desde hace tiempo, y aunque al principio era bastante tranquilo y docil, con el tiempo comenzó a ladrar mucho, y a mi comenzaron a asustarme mucho sus ladridos. Él ladraba bastante, pero entre más lo hacía más me asustaba. Se marchó por un tiempo, y cuando regresó comprendí mejor sus ladridos y dejaron de asustarme, y comenzamos a tener una mejor relación.

Hay un grande, delicado y muy valioso pedazo de carne que los tres me han pedido desde hace tiempo que les dé, y después de analizarlo y pensarlo con paciencia, he decidido dárselos, ya que no puedo tener ese pedazo intacto por mucho tiempo. Pero no se los puedo entregar así como así, hay un orden a seguir, y una vez que lo divida es así como lo entregaré.

Primero se lo voy a dar al perro amigable, el que es mi mejor amigo. Se lo entregaré a él primero porque sé que lo comerá con delicadeza y cuidado, pues entiende la importancia de ese pedazo. Después se lo daré al perro egoísta, que aunque no me den muchas ganas de dárselo la verdad es que se lo ha ganado, además de que es necesario para mi ver como ese pedazo es devorado por un perro así. Y por último se lo voy a dar al perrito que ladraba mucho, ya que precisamente sus ladridos eran por eso, y estoy segura de que una vez que se lo entregue, se volverá más tranquilo y dócil que antes.

Y es así cómo mi afecto se divide entre estos tres perros. No es sencillo mantenerlos, además que me ha sucedido que cuando necesito a uno no encuentro a ninguno, pero los adoro, y a pesar de los problemas que he tenido con cada uno, no puedo evitar sentir un gran cariño por los tres. Estoy consiente de que no puedo tener a los tres al mismo tiempo, pero mientras me toca escoger, los cuido a los tres.

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