viernes, 26 de diciembre de 2014

Espero no sea demasiado tarde

En este momento siento una agonía penetrante dentro de mi. Te necesito, te extraño y quiero hablar contigo. Es sumamente frustrante sentirme de esta manera ya que nunca me imaginé que me llegaría a suceder esto contigo. 

Quiero hablarte, saber cómo estas, cómo te sientes y esas cosas, y creeme que si no fuera tan terca y orgullosa ya te habría hablado, pero como ya mencioné, soy un caso difícil. Te pienso a cada instante, pero siempre reprimo mi deseo de hablar contigo ya que no quiero ser una molestia para ti.

Te necesito como no tienes una idea, y lo que más me desespera es que jamás pensé sentir esto por ti. Tuviste que encontrar a alguien en tu vida para poder darme cuenta lo que eres para mi. Y no sólo encontraste a alguien, sino que ese alguien no es digno de ti. 

Decidiste poner tus ojos en alguien que sólo te hace sufrir, alguien que duda de tus sentimientos hacia ella, ¿Quién se cree ella para dudar de ti? ¿Cómo se atreve a no creerte cuando le dices que la quieres? Mientras ella reniega de tu afecto, yo muero por escuchar un "te quiero" de tus labios. No sabes cómo sufro cada vez que me cuentas tus problemas con ella.

Quisiera ser honesta contigo, decirte que la dejes, que no te merece, que estarías mejor sin ella, pero no, hago todo lo contrario, te pido que luches y que no la dejes ir, a ver si así te das cuenta que ella no te merece. No me importa si no soy yo quien te haga feliz, mientras dejes a esa ingrata todo estará perfecto. 

Quisiera decirtelo, confesarte mis sentimientos y que sepas lo que llevo aquí guardado, pero considerando que soy una persona tímida y miedosa, creo que eso no sucederá pronto. ¿Existirá el día en el que sepas de mi afecto por ti? Espero que no sea demasiado tarde.

viernes, 3 de octubre de 2014

Palabras que acarician

Si fuera piel y no un teclado lo que tus dedos rosan al escribir esas cosas, sé que serías el hombre más feliz del mundo. Si al momento de hablar tus palabras se conviertieran en besos,  estarías extasiado y dirías más poesía de la que ya dices. 

Usas frases que encantan a cualquiera. Eres inteligente, sutil; sabes qué decir y cuándo decirlo, y cuando observas que la sutileza esta perdiendo encanto, te vuelves directo y expresas tu sentir sin dejar la cortesía. 

Las palabras son tus amantes. Son como chicles que saboreas con placer antes de hacer una bomba, las disfrutas, sientes su sabor dentro de tu boca, y al igual que una bomba de chicle, explotan con ternura y delicadeza al llegar a los oídos de la persona a la que se las dices. 

La elegancía siempre ha ido de tu mano, la coquetería es parte de tu día a día, y si tus manos pudieran hacer lo que dicen tus labios tendrías un día lleno de placer. 

Es inevitable sentir un cosquilleo cada vez que leo tus palabras, éstas se quedan grabadas en mi cabeza y al repetirlas puedo sentir como recorren mis oídos como una brisa; como ese cosquilleo que sientes cuando algo rico va a pasar. 

Tal vez no lo admita nunca, pero sí de algo eres capaz es de provocarme cierto nerviosismo, una timidez que hace mucho no sentía, y aunque sé que jamás seremos algo serio, nunca esta de más divertirnos un rato.

viernes, 23 de mayo de 2014

Cinco minutos de amnesia

Porqué no detenemos el tiempo un momento. Olvidememonos de las barreras que nos separan y pretendamos que somos iguales. Olvidemos las distancias, olvidemos los números.

Toma mis manos y mirame a los ojos, dame un abrazo como los que siempre me das, pero esta vez hagamos que sepa diferente. 

Detengamos los relojes, cerremos puertas y ventanas y que nada ni nadie nos interrumpa. Ignoremos que el tiempo no esta de nuestro lado; los centímetros y los años ya no son importantes.

Deja que mis manos rocen tus mejillas, dame un beso más cerca de mis labios, dame un abrazo que dure mucho y que me quite el aliento, hoy tu y yo somos iguales. 

Olvidemonos también de la gente, nadie tiene porque enterarse de este momento.  Ayudame a no preocuparme de lo que piensen los demás, hazme sentir que esto que sucede no esta mal. Quitame la culpa con tus brazos y dime que nadie puede juzgarnos.

Y antes de regresar a la normalidad, quiero acariciar tu cabello, jugar contigo, platicarte mi día y que me cuentes el tuyo, ir despertando poco a poco de ese bonito sueño del que nos envolvimos, salgamos a la calle y seamos los amigos que siempre hemos sido, con la diferencia de que mi alma esta saciada de ti, de que mis sentidos se conforman con un abrazo tuyo; y si la gente pregunta, finjamos demencia y digamos que sólo hay un inocente cariño entre los dos, aunque mi interior sienta algo un poco más fuerte.

domingo, 9 de marzo de 2014

In a Divine World

A long time ago, you and I lived in a Divine World, where both of us were equal and there was nothing that could separate us. In that world we were together, we did everything together, but we both knew that one day we will get separated, because everyone who lived in that place had the task of going down to Earth and live a normal life. 

We lived the most wonderful moments during our stay in that Divine World, but the time of going to Earth arrived and we had to accept it. You left first, and some years later I did too. Those years without you weren’t easy, but knowing that I will go down and find you was my only motivation.

When I went down, as the rest of the people, I forgot your face. I forgot your smell, the softness of your hands, everything, but something inside of me knew I had to find you. I had my normal life until one day I found you.

You looked a little older than me, but I knew it was you, your laughter and personality reminded me it was you. But even when I knew you were my soul mate, there were many things that were separating us.

We are here, we found each other, we are together, but we can’t be together. Our bodies can’t be together the same way they were in that Divine World, but our souls are connected.

Every time we talk, every time we see each other, every time we are in front of each other we know there is something between us. Our brains may not remember something of those glorious times, but our souls have that special bond; a bond that no matter what, it would never break so easily.