Toma mis manos y mirame a los ojos, dame un abrazo como los que siempre me das, pero esta vez hagamos que sepa diferente.
Detengamos los relojes, cerremos puertas y ventanas y que nada ni nadie nos interrumpa. Ignoremos que el tiempo no esta de nuestro lado; los centímetros y los años ya no son importantes.
Deja que mis manos rocen tus mejillas, dame un beso más cerca de mis labios, dame un abrazo que dure mucho y que me quite el aliento, hoy tu y yo somos iguales.
Olvidemonos también de la gente, nadie tiene porque enterarse de este momento. Ayudame a no preocuparme de lo que piensen los demás, hazme sentir que esto que sucede no esta mal. Quitame la culpa con tus brazos y dime que nadie puede juzgarnos.
Y antes de regresar a la normalidad, quiero acariciar tu cabello, jugar contigo, platicarte mi día y que me cuentes el tuyo, ir despertando poco a poco de ese bonito sueño del que nos envolvimos, salgamos a la calle y seamos los amigos que siempre hemos sido, con la diferencia de que mi alma esta saciada de ti, de que mis sentidos se conforman con un abrazo tuyo; y si la gente pregunta, finjamos demencia y digamos que sólo hay un inocente cariño entre los dos, aunque mi interior sienta algo un poco más fuerte.
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