Me dan ganas de comenzar de una manera pasional, ganas de dejarme llevar por este deseo interno que me consume como se consume el fuego de una chimenea, una chimenea que se encuentra dentro de una cabaña, una cabaña que esta en medio del bosque. En una cabaña. En una cabaña pongo mis más internos deseos. Porque soy de las pocas mujeres que imaginan sus más profundas fantasías en una cabaña. Y es ahí donde comienza.
Siento algo ardiendo dentro de mi. Algo que quisiera sacar y simplemente no puedo. No existe hombre capaz de sacar de mi ser este fuego naciente. Tengo sentimientos, soy humana; hay cosas dentro de mi que cualquier ser humano viviente puede sentir. El que sea una mujer no me hace menos vulnerable a ciertas sensaciones.
Yo también siento deseos que me queman por dentro. Hoy tengo deseos. Siempre tengo deseos. Soy como cualquier ser humano que al llegar la noche tiene ganas de sentir una presencia a lado suyo. Sueño con tener alguien acompañándome cada día en mi habitación.
Quiero unos brazos que sepan cubrirme cuando lo pido, quiero percivir un aroma a piel que me invada por dentro, quiero a alguien.
Y aún así soy muy penosa como para permitir que algo así suceda en realidad. No podría vivir con la idea de permitir que cualquier hombre con mis características soñadas profane mi ser como si fuera cualquier cosa. Dentro de mis deseos se encuentra también el de encontrar a alguien que no desaparezca con la noche, porque soy bien cursi y quiero a alguien que este conmigo todas las noches, por eso.
¿Algún día sentiré esas sensaciones? no tengo idea. Mientras tanto seguiré soñando, seguiré deseando.
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